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Los adolescentes se sienten más solos. La razón: podrían ser los celulares

Por: en julio 26, 2021

La soledad entre los adolescentes de todo el mundo aumentó de manera exponencial en los últimos diez años, y según un nuevo estudio, el fenómeno puede estar vinculado al uso de celulares.

En 36 de los 37 países relevados, el sentimiento de soledad entre los adolescentes creció abruptamente entre 2012 y 2018, con mayor incidencia entre las chicas, de acuerdo con el informe publicado el martes en Journal of Adolescense.

Los investigadores usaron datos del Informe PISA, el programa Internacional para la evaluación de estudiantes que encuesta a más de un millón de estudiantes de entre 15 y 16 años. El sondeo de 2000, 2003, 2012, 2015 y 2018 incluyó una medición de seis ítems referidos a la soledad en la escuela. Antes de 2012, la tendencia se mantenía relativamente planchada, pero entre 2012 y 2018, casi el doble de adolescentes manifestó elevados niveles de “soledad escolar”, un marcador establecido de posterior depresión y problemas de salud mental.

“Lo sorprendente es que la tendencia sea tan parecida en países tan diferentes”, dijo Jean Twenge, profesora de psicología en la Universidad Estatal de San Diego y autora principal del estudio. “A mismo tiempo, si la tendencia responde al uso de celulares o a las comunicaciones electrónicas, el fenómeno obviamente será a nivel mundial.”

En un estudio anterior, Twenge había identificado que a partir de 2012 en Estados Unidos hubo más de un celular inteligente cada dos personas. Antes de 2012, los índices de soledad y depresión entre adolescentes no habían cambiado o incluso venían disminuyendo desde hacía años o décadas. Pero según diversos estudios, a principios de la década de 2010 esa tendencia se revirtió, y la soledad, la depresión y las autolesiones entre los adolescentes aumentaron drásticamente en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido.

En el nuevo estudio a escala mundial, la soledad escolar no aparece vinculada con factores como la desigualdad de ingresos, el PBI de cada país, o el tamaño de la familia de cada joven, pero sí con un aumento del uso de celulares e Internet. Ya en 2012, la mayoría de los países analizados habían llegado a un punto en el que al menos la mitad de los adolescentes tenían acceso a celulares inteligentes, y es a partir de ese momento cuando sus niveles de soledad comenzaron a aumentar, señala Twenge.

“Cuando se alcanzó un punto de saturación en que las redes sociales pasaron a ser prácticamente obligatorias y todo el mundo tenía un teléfono, las cosas cambiaron.”

A lo largo de la década de 2010 y a medida que se generalizó el uso de teléfonos inteligentes, los adolescentes empezaron a pasar menos tiempo interactuando en persona y más tiempo usando los medios digitales, dice el informe, y agrega: “Como los medios digitales no producen tanta cercanía emocional como la interacción en persona, el resultado fue más y más soledad.”

Los peligros de las redes

Las redes sociales pueden crear un entorno de exclusión que aumenta la soledad escolar, especialmente para las jóvenes, señala el informe. Las redes también hacen posible el ciberacoso. De hecho, por más que un adolescente no participe de las redes sociales o no tenga un teléfono inteligente, esos dos aspectos de la vida actual son tan omnipresentes que de todos modos pueden tener un efecto emocional negativo.

“Cuando se alcanzó un punto de saturación en que las redes sociales pasaron a ser prácticamente obligatorias y todo el mundo tenía un teléfono, las cosas cambiaron”

Si los amigos de ese adolescente, por ejemplo, usan medios digitales, seguramente estarán menos disponibles para la interacción en persona, lo que hará que quienes no los usen se sientan excluidos. De hecho, el informe descubrió que los teléfonos inteligentes incluso pueden reducir la satisfacción que producen las interacciones en persona, a causa del phubbing” o “ningufoneo”, como se denomina al acto de ignorar a alguien que está presente para estar pendiente del teléfono.

Si bien el aumento de la soledad entre los adolescentes fue constante en todo el espectro socioeconómico y político, hubo algunas diferencias entre culturas.

Según la región

El mayor aumento de la soledad adolescente se registró en los países eslavos, bálticos, de habla inglesa y latinoamericanos. Los menores aumentos se registraron en los países de Asia oriental. El único país del estudio que no mostró un aumento en la soledad de los adolescentes durante ese tiempo fue Corea del Sur, tal vez porque allí el uso de teléfonos inteligentes ya era generalizado desde antes de 2012, señala Twenge.Entre 2012 y 2018, casi el doble de adolescentes manifestó elevados niveles de “soledad escolar”

Amanda Lenhart, directora del programa de salud y datos del Data & Society Research Institute, un centro de investigación sin fines de lucro, destaca la atención que presta el informe a las experiencias grupales e individuales, pero advierte que no hay que sobreinterpretar los datos, y señala que la mayoría de los estudiantes no reportaron sentirse más solos.

“En realidad, es solo un subgrupo de chicos, uno de cada cinco, quizás dos de cada cinco. Deberíamos concentrarnos en ese grupo, en ese subconjunto de chicos que realmente necesitan nuestra atención, en vez de tratar a los adolescentes como si fueran todos un solo bloque.”

Las autoridades escolares y los docentes han percibido los cambios. Los comedores y pasillos, antes típicamente bulliciosos, en los últimos años se convirtieron en lugares silenciosos donde los adolescentes están prendidos a sus dispositivos móviles.

Medidas

En algunos países ya se han tomado medidas, a nivel local o nacional. En 2018, Francia prohibió el uso de celulares inteligentes en la escuela para estudiantes de primaria y los primeros años de la secundaria.

La escuela Bellevue Christian, de Clyde Hill, Washington, prohíbe a los estudiantes de sexto y séptimo grado el uso de sus teléfonos en la escuela. Blake DeYoung, director de la institución cuando la regla entró en vigor, dice que tanto los maestros y los padres como la mayoría de los alumnos agradecieron ese “descanso” obligado del teléfono.

“Socialmente, para un chico de 14 años, es muy difícil dejar de usar el teléfono por decisión propia”

“La respuesta fue de agradecimiento, y casi de alivio.”

“Socialmente, para un chico de 14 años, es muy difícil dejar de usar el teléfono por decisión propia”, dice DeYoung. “Pero si todos los que lo rodean tienen que guardar el celular, es mucho más fácil.”

DeYoung agrega que desde que limitaron el uso de los celulares dentro de la escuela, disminuyeron los problemas disciplinarios. Y en el comedor y los pasillos, “hay el batifondo de antes”.

“Es sorprendente cómo se ha naturalizado la existencia del alumno-isla, con la cabeza agachada sobre el teléfono todo el día”, dice. “Verlos interactuar en el comedor sin el teléfono en la mano es realmente otra cosa.”

Fuentes Consultadas: The Washington Post